Los créditos agrícolas, a menudo son considerados como un desafío o más bien un problema para los equipos de riesgo, esto dado la baja calidad de la información proporcionada por las empresas y el limitado conocimiento que se tiene respecto de este sector productivo, lo cual hace que el proceso de evaluación crediticia se convierta en un dolor de cabeza.
¿Pero qué aspectos debemos tener en consideración al momento de evaluar una empresa agrícola y no morir en el intento?
Bueno, para responder a esta interrogante, primero debemos tener claro que al igual que cualquier otro tipo de empresas, el proceso evaluación en empresas agrícolas, se rige, por normas y reglas estandarizadas, las cuales se basan en aspectos tales como la moralidad del cliente, su nivel patrimonial, capacidad de generación y repago de las obligaciones adquiridas, así como también al nivel de garantías. Sin embargo, a opinión de quien suscribe, existen en las empresas agrícolas una serie de aspectos adicionales (clima, productivo, mercado, etc.), los cuales de no ser debidamente incluidos y/o comprendidos, pueden hacer que el proceso de evaluación se torne bastante complejo de abordar.
En este sentido, a continuación, se presentan una serie de aspectos considerados elementales y que debiesen ser incluidos al momento de la evaluación crediticia.
El clima
El factor climático, es uno de los más conocidos y por el cual este negocio es considerado como de alto riesgo.
Este factor dependiendo de la gravedad del evento climático, podría afectar en mayor o menor medida el desempeño de un productor agrícola y por ende su capacidad de pago.
A continuación, a modo de ejemplificar lo anterior, se mencionan algunos tipos de mermas que podría sufrir un productor en función de la gravedad del evento.
- Eventos climáticos puntuales, como lo pueden ser lluvias extemporáneas y/o granizos los cuales pudiesen afectar total o parcialmente la producción de una temporada, ya sea en términos de rendimientos esperados y/o calidad de la producción (ej. partiduras en cerezas, botritis en uva de mesa, etc), o en situaciones más extremas como es el caso de daños producidos por heladas, podrían además de dañar la producción de la temporada en curso, afectar producciones de futuras cosechas (daño en madera).
- Eventos estructurales como ha sido el caso de la mega sequía registrada en esta última década en el país, los cuales podrían generar daños permanentes, los que incluso podrían determinar el arranque de especies.
Cabe hacer notar el mayor o menor grado de riesgo a sufrir pérdidas por este concepto, estará determinado por las medidas de mitigación que cuente cada productor (Ej. Sistema de control de heladas, techos, riego tecnificado, derechos de agua disponibles, etc.), lo cual es fundamental tenerlo debidamente integrado al momento de la evaluación.
La productividad
El factor productivo es otra de las particularidades que se debe tener en cuenta al momento de evaluar un crédito, ya que el desempeño de cada productor, no solo estará determinado por el mix de especies que este decida explotar, sino que también por las condiciones agroclimáticas de la zona productiva donde se encuentre inmersa la explotación, las condiciones edafológicas del predio, el sistema de conducción utilizado, el programa de fertilización empleado, el nivel tecnológico, o las condiciones productivas propias de cada cultivo (ej.añerismo). Lo anterior es importante tenerlo claro, ya que cada una de estas variables pueden determinar altas fluctuaciones en los resultados esperados entre un productor y otro.
Precios
La volatilidad que se registra año tras año en los precios de los productos agrícolas es un factor determinante en el resultado final de cada productor. En este sentido se puede observar que la rentabilidad de un negocio agrícola puede variar considerablemente de una temporada a otra, dependiendo del precio tranzado.
Lo anterior lo podemos constatar, al observar la evolución del precio del quintal de trigo en las últimas 7 temporadas (Cuadro N°1), y como este ha repercutido en la rentabilidad operacional (EBITDA/ingreso) de este cultivo en el mismo periodo. (Gráfico N°1)
Cuadro N°1 Evolución del precio del trigo en la IX Región (Cifras en $)
Gráfico N°1
Nota: para efectos de análisis solo se considero el efecto en la variación en el precio, manteniendo las otras variables (costos, rendimientos) constantes en el tiempo
En el ejemplo queda en evidencia el fuerte impacto que ha tendido la volatilidad de precios en la rentabilidad del cultivo trigo, la cual se ve reflejada en las fluctuaciones observadas en cada una de las temporadas informadas, registrándose mínimos del 2% en 2015/16 y máximos de 21%. en 2019/20.
Si bien el impacto de este tipo de variable podría ser mitigada a través de instrumentos financieros como son los derivados (forwards, futuros, opciones, etc.), hay que tener en cuenta que el agricultor promedio, no se encuentra familiarizado con las complejidades que representa operar con este tipo de producto y por lo cual es de suma importancia tener en consideración este tipo variable al momento decidir qué tipo de negocio queremos financiar.
Ciclo del negocio.
Uno de los conceptos más difíciles de comprender e incorporar, al momento de evaluar una empresa agrícola, tiene relación con aspectos referentes a los ciclos comprendidos por este tipo de industria, y los cuales hacen referencia principalmente a los prolongados periodos que demoran este tipo de empresas en comenzar a generar ingresos, y en los cuales solo se observaran gastos y por ende perdidas.
En este sentido, se debe hacer notar que los plazos antes mencionados, se pueden prolongar por meses e incluso por años, esto dependiendo del tipo explotación desarrollada y la etapa productiva en la que esta se encuentre esta (ej. ciclo vegetativo, estado fenológico,etc.)
Lo anterior, lo podemos reflejar al analizar la evolución de resultados de una explotación agrícola, como por ejemplo es el caso de un huerto de nogales (gráfico N°2), en el cual se observa que en promedio la generación de ingresos debiese comenzar a partir del tercer año de plantación, el resultado operacional (EBITDA) comienza a ser positivo a partir del sexto año y que la caja acumulada deja de ser deficitaria a partir del noveno año.
Gráfico N°2
Multiplicidad de razones sociales
Los negocios agrícolas, en general corresponden a negocios familiares, los cuales son desarrollados a través de una multiplicidad de razones sociales, lo que hace más engorrosa su evaluación respecto de compañías de perfiles más sofisticados o de otro tipo de industrias.
En este sentido es de suma importancia tener claro cuáles son los integrantes de nuestra base de crédito, ya que, de no ser así, podríamos, por ejemplo, subestimar la capacidad de generación y/o patrimonial de un negocio agrícola en particular.
Información
Uno de los grandes problemas al momento de evaluar un crédito agrícola, está relacionado en gran medida con la disponibilidad y calidad de la información financiera proporcionada por cada una de las empresas evaluadas.
Cabe hacer notar que tanto la disponibilidad y la calidad de la información, estará directamente relacionada con el régimen tributario elegido y el grado de sofisticación de cada empresa.
Dado lo anterior, se debe tener claro que en general los estados financieros agrícolas son elaborados para fines netamente tributarios, pudiendo no reflejar adecuadamente la posición financiera de cada empresa, por lo que la toma decisiones de crédito basada solo en este tipo de información, podría ser considerada como errónea.
En este sentido, y a modo de ejemplificar algunos aspectos que pueden ser mal interpretados al momento evaluar los estados financieros de una empresa agrícola, se pueden mencionar los siguientes:
Subvaloración patrimonial y/o sobreestimación de los niveles de endeudamiento de las empresas agrícolas.
Esto debido a que los activos no corrientes agrícolas tales como propiedades, plantaciones, ganado e instalaciones, se encuentran valorizados a costo histórico de adquisición o en casos más extremos ni siquiera se encuentran imputados en los estados financieros, por lo cual, al momento de la evaluación, puede que nos encontremos con empresas en las cuales no exista un activo suficiente que sustente los pasivos informados, haciéndonos pensar que estamos frente a empresas altamente endeudadas e incluso sin patrimonio.
Por otra parte, se debe tener en consideración que al presentar la posición financiera de una empresa agrícola con un balance en año calendario (ene-dic), esta se mostrará más ajustada que si se hubiese presentado con un balance considerado en año agrícola, esto dado la naturaleza de este tipo negocio, en el cual las líneas de capital de trabajo al cierre de año (dic), se podrían encontrar utilizadas en un 100%, afectando de esta manera los indicadores de liquidez y endeudamiento.
Resultados operacionales ajustados y/o nula capacidad de pago.
En general los estados financieros de carácter tributario, pueden reflejar ajustados niveles de generación operacional por parte de las empresas agrícolas, esto debido a que en ciertas ocasiones, las inversiones realizadas durante la temporada (ej. replantes, mejoras instalaciones, compra de animales reproductores, etc.) son consideradas como costos de la operación, lo que termina por desvirtuar la realidad operacional de cada empresa y por ende su capacidad para hacer frente a sus obligaciones.
Por otra parte, al evaluar estados financieros con base en año calendario (ene-dic), puede que nos lleve a mal interpretar la realidad de flujos de una empresa, ya que podríamos estar considerando costos e ingresos de dos temporadas totalmente diferentes.
Lo anterior, lo podemos observar el caso del cultivo de maíz grano (gráfico 3), el cual comprende (en promedio) su temporada agrícola entre los meses de mayo a abril, por lo que al considerar la evaluación en base a año calendario (ene-dic), estaríamos abarcando en el análisis solo una porción de los costos de la temporada agrícola en curso (labores agrícolas, aplicaciones y siembra ), ya que el resto correspondería a costos asociados a la temporada anterior (cosecha), así como también los ingresos evaluados serían los correspondiente a los de la temporada precedente y no la en curso.
Gráfico N°3
Misma situación la podemos apreciar en el caso de un huerto frutal como el del arándano (gráfico 4), en el cual se aprecian similitudes a las presentadas anteriormente.
Gráfico N°4
Como se puede observar, existen diversos aspectos en los negocios agrícolas, que se deben tener en cuenta al momento del análisis crediticio, y los cuales nos permitirán abordar de mejor manera las necesidades de cada negocio, proponer productos financieros y condiciones que se adecuen a la realidad de cada empresa.
3 comments on Template built with Twitter Bootstrap and Font Awesome
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